encendiendo en la ametralladoraEn el mundo real no se suele producir la coincidencia de que los malos sean a la vez los tontos, como en muchas películas, y soy de la opinión de que la Alemania Nazi resistió seis años de guerra contra el mundo entero porque lo que les faltaba de ética y humanidad les sobraba de ingenio mal empleado. 

Una de las argucias que emplearon para pagar a sus agentes secretos, comprar conciencias y blanquear dinero, especialmente por parte de la GESTAPO en lugares como Montecarlo y Suuiza, sigue empléandose aún sin que se haya conseguido encontrar el modo de atajarla. Y el caso es que de puro sencilla es difícil de creer que no se le ocurriera antes a alguien, pero en todas las fuentes que he consultado se menciona a la GESTAPO como la primera en utilizar el sistema. 

La idea consiste en ir a un importante casino y cambiar dinero efectivo en fichas. El jefe del grupo cambia una cantidad moderada de dinero, por ejemplo 5.000 € y sus acompañantes, tres o cuatro, cantidades más fuertes, del orden de los 25.000 € cada uno.

Los cuatro juegan a diversos juegos durante toda la noche, pero siempre en cantidades pequeñas, de modo que se toman unas copas, se divierten un rato y ganan o pierden cien o doscientos Euros a distintos juegos del casino. El truco final consiste en que en algún momento, los acompañantes van entregando sus fichas al jefe del grupo, de modo que al final de la noche este se prresenta en caja y puede convertir las fichas en dinero, obteniendo un documento que acredita que esa cantidad la ganó jugando en el casino. Magia: dinero blanqueado, aunque pague impuestos, y no paga muchos, porque Mónaco es un paraíso fiscal que prootege con uñas y dientes sus casinos.

¿Y qué pasa con el dinero que los otros perdieron? La respuesta es NADA, proque Hacienda se preocupa por el dinero que la gente gana sin declararlo, pero no por el que pierde, ya que el dinero quese pierde no tributa y a hacienda no le importa gran cosa el dinero del que no puede llevarse una parte.

Este procedimiento de pasar fichas de casino en vez de dinero, de modo que el cobrador pueda simular ganacias, era el empleado para pagar soplones, espías y lo que os podáis imaginar. Limpio, efectivo, y moviéndose en la buena sociedad.

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