No, señor ministro, el dinero no se lava aquí...

Si al nuevo Gobierno no se le ocurre mejor cosa para luchar contra el fraude fiscal y la economía sumergida que limitar a mil euros el pago en efectivo, entonces apaga y vamos.

Y sí, puede parecer muy atractivo controlar el dinero que se mueve, y poner trabas a gastar el dinero negro, y obstaculizar todo lo posible esa economía informal que algunos dicen que llega al 20 % de nuestro PIB, pero en estas cosas creo que hay que hablar más claro, porque la gente se pierde y entiende lo que no se ha dicho:

Cuando se habla de limitar el pago de facturas en efectivo, NO se dice que no se pueda usar el dinero en billetes contantes y sonantes, sino que no se pueden declarar facturas de más de mil euros que hayan sido pagadas en efectivo. ¿Y a qué bnos lleva esto? ¿A que haya más  control del dinero o a que haya menos facturas legales? A mí me parece que a lo segundo.

A partir de ahora, con las comisiones que cobran los bancos y la enorme molestia de tener que ir a una sucursal para ciertas operaciones, lo que veremos es que muchas facturas que antes se declaraban dejarán de declararse. A menudo nos olvidamos, por ejemplo, de que diez millones de personas viven en el medio rural, y de que en muchos pueblos no hay sucursal bancaria. En todos esos lugares, hasta ahora se hacía una pequeña obra y se pagaba al albañil en efectivo, para que no perdiese una mañana entera en ir a cobrar un cheque o a tener dinero para pagar a su proveedor, residente en un pueblo cercano. Había, por supuesto, muchas operaciones en negro, ¿pero cuántas habrá ahora, que una factura de mil quinientos euros te hace desplazarte treinta kilómetros, hacer una cola y volver al curro, tras otros treinta kilómetros?

La idea del Gobierno, por tanto, consiste en que al no poder declararse las facturas no habrá fraude, lo que equivale a la idea americana de la guerra moderna, en la que al no verse los muertos por la tele, no hay guerra.

Sin embargo, lo que sucede en el mundo real, es que al ser más difícil usar el dinero negro en transacciones normales, aumentará la evasión de capitales a lugares donde sea más fácil de utilizar y aumentará el poder y las ganancias de las mafias que se dedican al blanqueo de este dinero. pensar que los que generan el dinero en B dejarán de hacerlo porque les cuesta más gastarlo es una idea un tanto peregrina que, o peca de ingenua, o peca de soberbia al tomarnos a los demás por bobos.

En lugar de subir la recaudación, es muy probable que se consiga justo lo contrario. La única manera que la Sociedad tiene de recuperar algo de lo perdido con la actividad en negro es a través del gasto de ese dinero, que paga IVA, o de su reinversión, que paga impuestos para legalizarse.

Hasta ahora, una de las formas de blanquear dinero más fáciles y sencillas consistía en comprar bienes con el dinero negro, y al comprar los bien se tributaban las cantidades correspondientes para convertir en legal el dinero. Por tanto, lo que hay que luchar es contra la economía sumergida donde hace daño, no donde lo repara.  Hay que buscar el modo de que esa economía aflore, pero no impidiéndole que pague impuestos más tarde, sino todo lo contrario.

El dinero negro no va a desaparecer de ningún modo, ya que los ingresos procedentes de actividades delictivas las drogas seguirán sin declararse.  El Gobierno, en cambio, parece pensar que se venderá menos coca cuanto más difícil sea conseguir factua…

¿De dónde han salido estos?

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