El dinero como muralla...

Hay tantas maneras de lavar dinero negro como gente pensando en ellas, pero las ideas básicas que los unen suelen ser las mimas, y en eso estamos.

Dentro de los sistemas más habituales, vamos a hablar hoy del método de la batidora, que fundamentalmente consiste en mezclar los ingresos lícitos con los ilícitos, de modo que aunque se paguen impuestos por los dineros ilícitos, entran todos juntos en la circulación económica y se puede disfrutar de ellos con toda tranquilidad. Y, por supuesto, existe también la opción de meter el dinero negro en la corriente financiera sin pagar por él, y cuando se logra eso, ya es Jauja.

La idea fundamental, como decimos, es que el dinero negro, procedente de pagos en B, de la trata de blancas o de cualquier otra actividsad delictiva, parezca generado en una actrividd corriente. Para ello, por tanto, se precisa que la contabilidad de la tapadera, o empresa legal, incluya entre sus ingresos el diunero procedente de la actividad ilegal. Esta es la razón por la que algunos mafiosos son a la vez honrados empresarios que crean empleo y contratan gente.

Y lo de honrados empresarios no va en broma: el que tiene que meter en su empresa los ingresos de la coca o de otra actividad asquerosa, es absolutamente prudente y hasta generoso en su actividad legal. Ningún mafioso tiene un problema en su empresa tapadera por no pagar las horas extras a sus trabajadores o por no darlos de alta. Son absolutamente justos y, en caso de duda, obran a favor de lo currantes para tener quien los apoye y para evitarse jaleos.

Pero a lo que estábamos: una vez mezclados los ingresos, se paga el correspondiente impuesto de sociedades, y ya está el dinero blanqueado.

Por supuesto, en el sistema fiscal español, se usa otro método:

Se da de alta un negocio que tribute por módulos; por ejemplo, un pub de copas. Se meten como ingresos del bar de copas los ingresos de la actividad fraudulenta y, como el pub está en módulos, se paga lo mismo por haber ingresado trescientos mil euros que por haber ingresado treinta mil, con  lo que el dinero de la actividad ilegal queda blanqueado, en el bolsillo, y sin un céntimo de coste.

Aunque al pub no vaya nadie.

Aunque regales las copas.

¿Veis ahora por qué hay tantos pubs que no entendemos cómo siguen abiertos?

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