
Lo malo es cuadrarlos...
Hoy voy a tratar de hablar del significado de unos presupuestos prorrogados, que es lo que estamos viviendo ahora mismo, después de que el anterior Gobierno no aprobase los de 2011, y de qué clase de consecuencias tiene. La verdad es que se trata de un tema muy obtuso, ideal para hacer tesis doctorales, pero creo que hay que saber de qué va la cosa, y por qué todo el mundo pelea tanto porque los presupuestos se aprueben, ya que su prórroga automática es una fuente de toda clase de complicaciones.
En principio, cuando no se aprueban unos presupuestos, esto significa que no se aprueban ni los ingresos ni los gastos de un ejercicio, pero como en el mundo real la vida sigue funcionando, hay que ver lo que se hace y por ello se prevé la prórroga automática de los presupuestos del ejercicio anterior.
Lo divertido del asunto, o lo trágico es que lo previsto es que esta prórroga puede ser utilizada como arma
política, ya que la Constitución prevé que la prórroga alcance hasta la aprobación de unos nuevos, lo que puede llevar meses o años. ¿Pero qué significa exactamente prorrogar presupuestos?
En cuanto a los ingresos, se entiende que una prórroga aumenta el plazo de validez de cualquier norma tributaria, extendiéndola al ejercicio siguiente y dando validez a los cobros de
impuestos del año siguiente a su aprobación, al igual que sus tarifas, condiciones, exenciones y demás normas que regulen estos tributos. Una prórroga de presupuestos, por tanto, no debería actualizar las tarifas, aunque estas a menudo se modifiquen a través de pequeños cambios legislativos aprobados por decreto, lo que a mi entender no deja de ser un
fraude de ley, o una triquiñuela
política para sacar adelante los
impuestos sin contar con el apoyo necesario para aprobar un presupuesto.
En lo referente a
los gastos, la prórroga es más grave, pues no se prorrogan, obviamente, aquellos gastos que ya hayan sido ejecutados y no se pueden introducir otros nuevos. Dicho en cristiano, esto viene a significar que no se construye por segunda vez la carretera que ya está acabada pero no se puede plantear la construcción de una nueva, ya que no hay partida presupuestaria que la respalde. Sin embargo, sí se entienden como extendidos los gastos de mantenimiento y aquellos que se deriven de obligaciones contraídas, tales como el pago de nó
minas, o la prestación de servicios comprometidos.
La prórroga de presupuestos, por tanto, genera una parálisis económica y un estado de inseguridad jurídica que son muy perjudiciales para la economía en general, por lo que los gobiernos, cuando no son capaces de a aprobar presupuestos, suelen convocar elecciones dando por hecho que ya no tienen el apoyo necesario para mantenerse en el poder.
En estos momentos, por ejemplo, tenemos prorrogados los presupuestos de 2011, ya que el Gobierno saliente no elaboró los nuevos. La última vez que sucedió una cosa similar fue en 1995, cuando Felipe González no pudo sacar adelante los suyos.
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