Camión Barreiros de Campsa. Dos empresas que ya no son nuestras.

A ver cómo lo cuento, porque es un tema delicado. Y sí, se trata de una particular modalidad de fraude fiscal, porque en el fondo del asunto subyace el disfrute indebido de una serie de prebendas y privilegios pro parte de algunas empresas privadas causando un daño fiscal al conjunto de los contribuyentes.

Lo más difícil en este país es hablar del franquismo sin hacer juicios de valor, y eso es lo que tengo que intentar, así que disculpadme si hoy me alargo. El hecho es que el sistema económico franquista se basaba en que el Estado controlase una serie de sectores productivos considerados estratégicos o de interés nacional. Hoy se les llamaría de interés social, o de interés público, pero viene a ser lo mismo. La mayor diferencia con la situación actual estriba en que el franquismo, como cualquier régimen fascista (o similar) ponía un gran acento en que una serie de actividades y sectores fueran de todos los españoles de modo y manera que sirviesen al interés común. O a lo que el Gobierno entendía que era interés común…

De este modo, y no pretendo ser exhaustivo, se nacionalizó la Transmediterránea y se nacionalizó Iberia. Por esta misma razón se nacionalizó RENFE, TELEFÓNICA, TABACALERA, CAMPSA (única distribuidora de combustibles, entonces, por si los más jóvenes no lo saben) y se pusieron en manos del Estado algunas otras empresas, entre las que cabe destacar SEAT, Paradores Nacionales, ENSIDESA (hoy Aceralia), ENDESA, ENDASA (hoy INESPAL), ENCE (celusosas y papeleras), ENFERSA (fertilizantes), ENASA (más conocida como Pegaso), Repsol, Astilleros, y muchas más que no recuerdo y no tengo ganas de buscar, porque son más de las que se pueden enumerar sin aburrir al personal.

La cuestión es que durante la democracia, por diversas razones y con distintos gobiernos, muchas de estas empresas se han privatizado completamente o en parte, de modo que el Estado dejó de ser su propietario. Insisto en que no es mi deseo hacer juicios políticos, pero sí quiero y debo hacer juicios económicos.

Cuando estas empresas, que eran de todos, se privatizaron, el comprador no adquirió solamente unos bienes que eran comunes, sino que adquirió una posición de mercado y una serie de privilegios que esas empresas tenías precisamente por el hecho de ser de todos. Y no se trataba de un fondo de comercio usual, sino de un fondo de comercio procedente de su carácter de empresas públicas. Algo así, permitidme el ejemplo, como si el hecho de comprar una escopeta al Estadio incluyese el derecho de utilizarla como policía.

El franquismo dio a las empresas públicas una posición y un trato de privilegios precisamente proque entendía que siendo empresas de todos, ese privilegio iría en beneficio de todos, pero ahora resulta que empresas como Telefónica, Iberia, o Repsol, siguen disfrutando de esos privilegios y de esa posición de dominio sin que los beneficios recaigan sobre el conjunto de la sociedad.

¿Qué canon pagan las eléctricas por el agua de los pantanos? Una miseria. Y era normal cuando tanto el agua como la electricidad eran de todos, pero ya no es normal.

Y como eso, todo….

Cuando se crean empresas con la idea de que los recursos sean comunes y las empresas comunes, se actúa de un modo determinado. Cuando luego dejan de ser comunes las empresas, peor no los recursos, nos estafan de manera flagrante. Pero eso se olvida pronto. Tan pronto como se gastó el dinero. O casi.

 

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