Nos venden cualquier cosa...

Un día sí y otro también es noticia la presión de los especuladores sobre las emisiones de duda pública de distintos países.

Para quien no lo conozca, el sistema es bien sencillo: cuando un país va a realizar una emisión de deuda pública, los especuladores presionan sobre ese país para obligarlo a pagar una tasa de interés más alta y sacar así un beneficio que es todo dinero limpio de polvo y paja, sin esfuerzo alguno, consistente en hacer que suba el interés por el procedimiento de meter miedo para que sea artificialmente más arriesgado comprar esa deuda.

Por supuesto, esto es un fraude especulativo. El riesgo de Italia o España como país no varía pro lo que digan hoy o mañana una agencia de calificación, ni por lo que se modifique un dato pasteleado de una tarde para otra.

Pero, ¿acaso cambia la calidad de una obra por lo que digan los críticos? No, es la misma. Cambia su percepción o su prestigio, y eso cambia su valor. Y ahí es donde está el mal oculto que ahora condenamos y antes no nos importaba.

El mal que estamos padeciendo se basa en lo mismo que sufren escritores y artistas desde hace siglos: los que compran y vende la fama han descubierto que su poder no tiene límites en un mundo donde nadie conoce el producto, sino sólo la opinión de unos supuestos expertos sobre el producto.

leer críticas en vez de libros destruye al escritor, y leer calificaciones de riesgos en vez de conocer la economía de un país, destruye países. Es así y hay que aceptar que es nuestra vagancia como lectores, o la de los inversores como inversores, la que realmente concede el poder a los críticos y a las agencias de calificación. 

La solución, pro tanto, es doble, pero clara: para no estar en manos de la agencia de calificación, basta con hacer una de estas dos cosas:

– Conseguir que los agentes económicos se informen de la economía de los paises y no de opiniones interesadas de segunda mano (difícil, ¿eh?)

-No pedir dinero prestado. Las agencia s de deuda sólo tienen poder sobre la deuda. Si no debes ni pides prestado, eres libre. Pero cualquiera hace entender eso a algunos…

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