Antiguo edificio leonés derribado por estas cosas...

De tanto repetir eso de la Ley de la Oferta y la Demanda, así con mayúsculas, como si se tratar de una divinidad pagana, nos acabamos creyendo que es de veras una ley, cuando la realidad es bastante distinta.

La ley de la oferta y la demanda requiere que se cumplan una serie de cosas que no siempre vemos en el mundo real. Por ejemplo, la información perfecta, que significa que todo el mundo conozca y tenga acceso a todos los posibles productos sustitutivos y a aquellos que ofrezcan mejor precio. Otra de las premisas necesarias para que la ley de la oferta y la demanda se cumpla es el de la decisión racional, o sea, que cada cual trate de optimizar sus recursos y lo que con ellos puede obtener.

Pues bien: ninguna de estas dos premisas se cumple: ni tenemos acceso a todos los posibles bienes, ni conocemos todas las posibles ofertas, ni mucho menos somos racionales en la toma de decisiones. La demostración de ello, y el peligro, es la formación de las burbujas económicas. Sucedió con las nuevas tecnologías y sucedió luego con la vivienda. ¿Pero cómo se forman esas burbujas de precios y por qué son una anomalía que tenemos que aprender de una vez?

Se forman, fundamentalmente, por el efecto arrastre.

Cuando un grupo de gente compra un bien, acciones de Lycos o vivienda, resulta aumenta la demanda, y con ellos aumenta el precio. Un aumento del precio debería reducir acto seguido la demanda, pero sucede justo lo contrario: como aumenta el precio, los que no compraron al principio ven que los primeros que compraron han obtenido unas ganancias espectaculares y se convierten, a su vez, en compradores. ¿Y qué produce eso? Un nuevo aumento de precio.

¿Y baja la demanda con el nuevo aumento de precio? En absoluto. Cuanto más suba el precio más aumenta la demanda, porque mayores son los beneficios que tienen los que compraron y mayor el deseo de ganar de los que están fuera.

Y así hasta que la cosa revienta y se va por los suelos, muy , pero muy debajo del valor real. Y por el mismo mecanismo. Una vez que se ha producido el desplome, los que no han vendido quieren vender y bajan más aún el precio… Etc, etc., etc

¿Se cumple la ley de la oferta y la Demanda? Ni de coña. No es una ley. Es una broma.

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