Hace algún tiempo ya lo demostré en otro artículo, pero no está de más repetirlo. Las economías desarrolladas no luchan contra los Paraísos Fiscales porque no les da la gana, o porque actúan con el doble rasero del que da con una mano lo que con otra quita.

Como podéis ver en el artículo que enlazo, unos cuantos países tiene su propio paraíso fiscal montado en territorios que administran y controlan, y luego, además, manejan la cara dura de promover tratados contra estos agujeros financieros que ellos mismos excavan en los lugares que controlan.

El remedio, si quisieran, sería fácil. ¿No es la Hacienda Pública la que decide, mediante la legislación fiscal, que gastos son deducibles y cuales no?, ¿no son ellos los que dicen hasta qué´cantidad se pueden desgravar dietas, hijos, pisos y desplazamientos? ¿No es Hacienda la que a través de los >Presupuestos Generales del Estado modifica todos lso años esa normativa?

Sí, claro.

¿Y qué costaría entonces decidir que las facturas emitidas en un Paraíso Fiscal son válidas pero no desgravables? ¿qué costaría decir que si tiene usted una empresa en Gibraltar, por ejemplo, puede vender en España lo que quiera, pero esa factura no podrá meterla nunca a gastos su cliente?, ¿qué costraía decir que si tiene usted una empresa en las Islas Vírgenes sus facturas no son fiscalmente deducibles aaunque sigan siendo mercantilmente válidas?

Con esto, por lo pronto, se elimina completamente el salvaje método de la ballena y desaparece uno de los principales inventivos de los Paraísos Fiscales: generar la plusvalía en el lugar donde no se paga.

La consideración de facturas no desgravables para las emitidas en territorios que no cumplan unos mínimos sería rápida, sencilla, eficaz y no contravendría ningún tratado, pues eso territorios cuentan, precisamente, con eso regímenes fiscales por estar fuera d elso Tratados y los acuerdos monetarios, bancarios y de comercio.

¿Por qué no se hace? Porque No quieren. No culpemos, pro tanto, al que se lleva el dinero. Como bien dicen los judíos, no es culpa del ratón, sino del agujero en la pared. Un agujero que no se tapa porque a unos cuantos, a los que están ahí para taparlo, no les da la gana.

Una película  para la lucha contra los Paraísos Fiscales

Una canción  para la lucha contra los Paraísos Fiscales

Una libro  para la lucha contra los Paraísos Fiscales

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