Cogiendo costumbres de embarazada

Cogiendo costumbres de embarazada

Cada vez escucho más esta clase de comentarios, así que me gustaría compartir el asunto con los lectores de esta web, dejando claro, eso sí, que no se trata de incitar a nadie a hacer las maletas, sino de simplemente repetir lo que escucho en estas fechas con demasiada frecuencia.

La idea de muchos es simple: si en España llegase a ganar Podemos hay que quitarles como sea la intención de echar mano a la cartera de quien tenga algo, y si acaban echando mano, que sea a la cartera de otro. Eso es lo que se repite a diario con distintas palabras, a ves bastante gruesas.

¿Y qué se puede hacer? Fundamentalmente, llevarse hasta las telarañas. Esa es también la solución más popular.

Si rascas un poco y preguntas de dónde sale semejante estado de ánimo, las respuestas no son muy alentadoras:

La derecha, en general, no tiene programa. Su único programa es ganar dinero y ayudar a sus amigos a que lo ganen, ya sea a fuerza de mantener oligopolios, generar clientes cautivos, subir tarifas públicas o crear monopolios encubiertos para que sus amigos puedan explotar al ciudadano.

¿Y la izquierda? La izquierda tiene un montón de ideas, pero sin dinero es menos que nada porque todo su programa y todo su tirón provienen de dar a los demás el dinero que no es suyo. O sea, repartir lo ajeno y disfrazar esa idea con palabras como redistribución, justicia social, y mil más que se les irán ocurriendo. Pero el resumen es claro: dar a los suyos lo que era de los demás.

Así las cosas, el que tiene algo, lo que sea, está echando cuentas para saber de qué plazos dispone en caso de una victoria electoral de Podemos o algún otro partido amigo del reparto.

Pues bien, esas cuentas son fáciles:

Las elecciones de 2011 se celebraron un 20 de noviembre y Rajoy tomó posesión un 21 de diciembre. En aquella ocasión, el PP ganó con mayoría absoluta y todo se hizo con la máxima rapidez. Aún así, fueron 31 días.

En este caso, es muy previsible que ningún partido obtenga mayoría absoluta, pero como en estas cosas hay que contar con un plazo de prudencia, el periodo de seguridad para hacer lo que haya que hacer, conociendo los resultados, es de 35 días, tal vez 40.

Los modos en que esta operación se prepara son bastante diversos, pero lo más común es ir sacando poco a poco dinero en efectivo, o abrir una cuenta en el extranjero, o comprar activos materiales fáciles de transportar, etc, etc.

La idea central es bien clara, y cito textualmente una frase escuchada hasta entres ocasiones: “si quien sustituya al Gobierno actual siente la tentación de echar mano al bolsillo ajeno, que eche mano al bolsillo de su p. madre.”

No entro aquí a juzgar si eso es ético, moral o no. Lo que está claro es que ese plazo existe, que es casi imposible de acortar, y que deberían contar muy seriamente con él quienes preparan programas económicos que huelan lejanamente a subidas de impuestos o expropiaciones.

Porque a lo mejor la primera medida que tienen que tomar es el corralito, para impedir que la gente saque sus ahorros del banco, y eso no sería empezar con muy buen pie precisamente…

De todas maneras hay un hecho que creo que es objetivamente cierto: si la fiscalidad de hoy es un galimatías incomprensible, no quiero ni imaginarme lo que puede ser el día que el Gobierno no sólo quiera financiarse, sino utilizar los impuestos como herramienta social…

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