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Censo de políticos y otros beneficiarios de la teta pública

Faltan tetas...

Faltan tetas…

Aunque algunos de los mencionados en la relación que aparece abajo no son políticos o no pueden ser considerados como tales, bien está contar con este listado para conocer el destino de una parte nada desdeñable de nuestros impuestos. Está claro que quien hizo esta lista pretendía engrosar el número y en algunos apartados se le fue la mano,  pero eso no hace menos interesante conocer el entramado que nos asfixia. Os dejo con la cruda y puñetera realidad:

 

Diputados y senadores – 650
Parlamentarios autonómicos – 1.206
Alcaldes – 8.112
Concejales – 65.896
Diputados provinciales – 1.031
Cargos de confianza en diputaciones – 970
Responsables de cabildos y consejos insulares – 139
Consejeros Valle de Arán – 13
Mancomunidades – 2.800
Políticos contratados como cargos de confianza – 40.000
Políticos empleados en empresas públicas o con participación estatal – 131.250
Políticos en la Unión Europea – 1.100
Políticos en embajadas autonómicas – 940
Políticos en el Consejo de Estado – 60
Políticos con pensiones – 1.600
Tribunal de Cuentas – 120
Consejos económicos y asesores – 4.800
Defensores del pueblo, menor, mujer, etc – 900
Observatorios y entes asesores – 2.600
Fundaciones públicas – 1.600
Sindicalistas liberados – 65.130
Patronales – 31.210
Cámaras de comercio – 6.000
Cargos políticos en la Tesorería General de la Seguridad Social – 800
Cargos políticos en el INEM nacional y regionales – 2.400
Cargos políticos en entidades educativas – 1.900
Instituto Cervantes – 80
Cargos políticos en embajadas nacionales – 240
Entidades de cooperación al desarrollo – 230
Cargos políticos en medios de comunicación públicos – 630
Entidades de gestión de fondos de formación – 140
Entidades de desarrollo rural – 860
Consejos reguladores – 480
Políticos ante organismos internacionales (ONU, OCDE, etc) – 160
Consorcios – 870
Comisiones nacionales (Valores, Telecomunicaciones, etc) – 440
Gestores de fondos públicos – 680
Casa Real – 132
Entidades financieras públicas – 460
Cargos de designación para gestores de clases pasivas – 40
Cargos de designación para entes gestores de vivienda pública – 390
Entidades de publicaciones públicas – 430
Entidades de difusión cultural en el exterior (estatal y autonómica) – 1.470
Agencias Públicas de Regulación – 910
Tribunales y entes de mediación – 630
Entidades de conservación del patrimonio – 860
Entidades de investigación e I+D – 182
Entidades relacionadas con el tabaco – 182
Entidades relacionadas con el juego – 164
Patrimonio del Estado y autonómicos – 640
Entidades de coordinación territorial y municipal – 450
Entidades de mutualidades públicas – 1.360
Cargos de designación directa en el sistema sanitario – 8.260
Cargos de designación directa en el sistema educativo – 9.390
Organismos de control interno – 4.270
Organismos de gestión catastral – 2.470
Direcciones generales de Policía y Guardia Civil – 130
Instituciones Penitenciarias – 61
Protección civil y servicios de emergencias – 700
Seguimientos de medios de comunicación y gabinetes de prensa – 7.200
Servicios estadísticos y de padrón municipales – 730
Entidades de transporte público estatal, autonómico y local – 7.800
Entidades de conservación de infraestructuras – 1.360
Correos y telégrafos – 870
Consejos deportivos – 120
Entidades bibliotecarias y museísticas – 2.080
Entidades vinculadas al teatro, cine y expresiones artísticas y culturales – 1.415
Entidades de conservación – 360
Entidades de reindustrialización y reconversión – 82
Entidades vinculadas a la gestión de la energía – 540
Mercados centrales – 346
Desarrollo de medios rurales – 1.315
Gestión del agua y cuencas hidrográficas – 860
Protección medioambiental y actuaciones en la costa – 2.105
Agencias meteorológicas – 26
Agencias de cambio climático y reducción del gasto energético – 480
Centros de estudios sociológicos, históricos y constitucionales – 795
Organismos de igualdad y prevención de la violencia doméstica – 2.330
Organismos de trasplantes y donación – 86
Plan nacional sobre drogas – 36
Entidades estatales y autonómicas de comercio exterior – 2.450
Entidades de astronomía y astrofísica – 34
Entidades de investigación oceanográfica y pesqueras – 260
Parques tecnológicos y empresariales – 370

TOTAL……………………445.568

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¿Qué incentivos tiene un político para ser honrado? Fraude, desfalco y sociedad.

Cuestión de incentivos

Acabé esta noche de leer El secuestro del candidato, la última novela de Javier Pérez, colaborador habitual de esta web, y además de reírme como un condenado, me he planteado unas cuantas reflexiones sobre la clase política y sobre qué incentivos puede tener para comportarse con honradez y no meter la mano en la caja.

La novela habla de un político local que se presenta como candidato al congreso en las elecciones generales y que, por miedo que el perjudique en caso de conocerse, deja a su amante. Ella se cabrea, lo secuestra a punta de pistola y lo encierra en el sótano de su abuela, en un pueblo de la quinta puñeta. La cosa se complica cuando distintas organizaciones islámicas reivindican el secuestro, mientras los políticos de todos los partidos se sacan los ojos para obtener rendimiento del secuestro.

Lo que pasa a partir de ahí (pues esto es sólo el principio) ya no lo cuento, pero me obliga a preguntarme cuáles son los objetivos últimos de la clase política y qué obtienen o pueden obtener los políticos que se comporten con honradez, además de una conciencia limpia y la satisfacción de haber hecho lo que debían.

El problema, como sucede a menudo en el tema fiscal, es de incentivos. Y la sociedad, o sea nosotros, tenemos mucho que ver con que esos incentivos funcionen como barrera contra los chorizos, algo que no sé si estamos haciendo muy bien. Lo analizamos:

-Por una parte, el coste de ser un gestor corrupto, que mira sólo por sus intereses y los de su grupo es cada vez menor. A medida que pasa el tiempo, los casos de corrupción y desfalcos que se desvelan tienen cada vez menos influencia en los resultados electorales. Todos conocemos casos de políticos imputados en distintos barrizales económicos y que, sin embargo, se vuelven a presentar a las elecciones y vencen tranquilamente en las urnas. El político corrupto, por tanto, ve que puede obrar a su antojo y sin costes, con lo que disminuye su temor a ser castigado por los electores, y no digamos ya por la justicia. Ahí tenemos un incentivo horriblemente adverso.

-Por otro lado, el desencanto general de la sociedad con ol clase política, y la nula credibilidad de los partidos y los representantes ante una buena parte del electorado, lleva a que el político que quiera ser honrado va a ser señalado igualmente como ladrón, desfalcador y traficante de influencias. El político que quiera ser honrado verá que se le mete en el mismo saco que al resto, se le señala igual que al resto y se afirma, sin pudor alguno, que se lleva una parte de las obras que realiza o se enriquece a costa de las arcas públicas. Tenemos así que el inocente paga la misma pena que el culpable,  y es estigmatizado y señalado igual que el culpable. Y en esas condiciones, ¿qué razón tiene para seguir siendo honrado? La respuesta suele ir más bien por lo religioso: conciencia tranquila, ética, y distintos tipos de blablablá, pero lo cierto es que hasta los más honrados y sensatos se cansan de este trato injusto y acaban por pensar que, ya que pagan la pena, al menos llevarse por delante el beneficio.

La situación, por tanto, es complicada. Por un lado seguimos votando a los que nos roban y por otro somos demasiado cómodos para tatar de distinguir entre los que se comportan con honestidad y los que se dedican a la gran sangría pública. Los incentivos, analizados, conducen a que hay que ser un poco quijote o un poco bobo para ser honrado, o hay que ser directamente un malvado para presentarse como candidato a unos comicios cualquiera. El sistema de partidos que padecemos filtra en primera instancia a los demasiado idiotas y quizás también a los demasiado malvados, pero el filtro previo pasa por quienes desean meterse en política y quienes pasan directamente del asunto, por miedo a que los señalen de todos modos, y ahí, me temo, es dónde se echan atrás los que de veras tendrían intención de arreglar las cosas,

Esos incentivos los generamos nosotros y, por ese camino, no hay solución posible ni democracia que se sostenga. Sería buena una reflexión detallada sobre el asunto.

 

 

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Corrupción de funcionarios y políticos. El fraude que más duele

Alcaldes negociando mancomunidad de basuras

Ya lo decía Quevedo en su memorial al rey Felipe IV, el mismo que lo trajo “de visita” a la cárcel de León: “lo que más se siente es que pongas por cobradores a nuestros deudores.

En España, afortunadamente, no hemos llegado aún al extremo de tener que poner un billete debajo de un periódico para conseguir que en la administración nos recojan un impreso, o no pierdan la documentación. En general, de hecho, mi percepción es que los funcionarios públicos son gente bastante o muy honrada, con la típica excepción, la que existe hasta en el gremio de ángeles de la guarda.

Sin embargo, nuestras arcas públicas y nuestra vida económica, se siguen resintiendo de dos clases de conductas corruptas perfectamente diferenciadas:

-Las licitaciones falsas, con soborno:

Cuando se trata de gastar dinero público, los concursos de proveedores están a menudo manipulados, de modo que el proveedor del servicio paga a veces ciertas cantidades a los POLÍTICOS que toman al decisión o convocan la licitación. Esto no es sólo un daño para la administración, que no elige al proveedor idóneo, sino para la economía en general, pues al evitar la verdadera competencia se encarecen los precios de los servicios y se impide la creación de nuevas empresas.

Como me dijo a mí un viejo político de la transición, poder hacer esto era la verdadera causa de que muchos estuvieran a favor de las autonomías y de la descentralización de las administraciones, acercando los gobiernos a los ciudadanos. De hecho, lo que muchos deseaban era tener acceso a licitaciones que antes les quedaban fuera de las manos y por eso apoyaron con entusiasmo la descentralización. O sea, caciquismo en estado puro.

-Las compras hinchadas

El otro sistema típico es pactar compras a precios hinchados, repartiéndose el dinero sobrante entre el proveedor y el político o funcionario de nivel alto que ordena y controla el pago. Basta con comprar mil sillas, por ejemplo, a diez euros más de lo normal para repartirse cinco mil euros cada uno. Y lo normal es que no sean sillas, ni sean mil, ni sea tan corto el margen de “ganancia” de los corruptos. 

Este tipo de fraude suele ser más común entre los funcionarios, normalmente jefes de servicio, que en vez de elegir la banda baja de los precios, eligen la banda media o alta de precios, y pactan en privado un descuento con el proveedor, sin que la administración se beneficie de este descuento.

Lo gracioso (o trágico) es que además dicen luego que la administración no pierde nada, porque ellos lo que se quedan es el descuento.

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