Cuestión de incentivos

Acabé esta noche de leer El secuestro del candidato, la última novela de Javier Pérez, colaborador habitual de esta web, y además de reírme como un condenado, me he planteado unas cuantas reflexiones sobre la clase política y sobre qué incentivos puede tener para comportarse con honradez y no meter la mano en la caja.

La novela habla de un político local que se presenta como candidato al congreso en las elecciones generales y que, por miedo que el perjudique en caso de conocerse, deja a su amante. Ella se cabrea, lo secuestra a punta de pistola y lo encierra en el sótano de su abuela, en un pueblo de la quinta puñeta. La cosa se complica cuando distintas organizaciones islámicas reivindican el secuestro, mientras los políticos de todos los partidos se sacan los ojos para obtener rendimiento del secuestro.

Lo que pasa a partir de ahí (pues esto es sólo el principio) ya no lo cuento, pero me obliga a preguntarme cuáles son los objetivos últimos de la clase política y qué obtienen o pueden obtener los políticos que se comporten con honradez, además de una conciencia limpia y la satisfacción de haber hecho lo que debían.

El problema, como sucede a menudo en el tema fiscal, es de incentivos. Y la sociedad, o sea nosotros, tenemos mucho que ver con que esos incentivos funcionen como barrera contra los chorizos, algo que no sé si estamos haciendo muy bien. Lo analizamos:

-Por una parte, el coste de ser un gestor corrupto, que mira sólo por sus intereses y los de su grupo es cada vez menor. A medida que pasa el tiempo, los casos de corrupción y desfalcos que se desvelan tienen cada vez menos influencia en los resultados electorales. Todos conocemos casos de políticos imputados en distintos barrizales económicos y que, sin embargo, se vuelven a presentar a las elecciones y vencen tranquilamente en las urnas. El político corrupto, por tanto, ve que puede obrar a su antojo y sin costes, con lo que disminuye su temor a ser castigado por los electores, y no digamos ya por la justicia. Ahí tenemos un incentivo horriblemente adverso.

-Por otro lado, el desencanto general de la sociedad con ol clase política, y la nula credibilidad de los partidos y los representantes ante una buena parte del electorado, lleva a que el político que quiera ser honrado va a ser señalado igualmente como ladrón, desfalcador y traficante de influencias. El político que quiera ser honrado verá que se le mete en el mismo saco que al resto, se le señala igual que al resto y se afirma, sin pudor alguno, que se lleva una parte de las obras que realiza o se enriquece a costa de las arcas públicas. Tenemos así que el inocente paga la misma pena que el culpable,  y es estigmatizado y señalado igual que el culpable. Y en esas condiciones, ¿qué razón tiene para seguir siendo honrado? La respuesta suele ir más bien por lo religioso: conciencia tranquila, ética, y distintos tipos de blablablá, pero lo cierto es que hasta los más honrados y sensatos se cansan de este trato injusto y acaban por pensar que, ya que pagan la pena, al menos llevarse por delante el beneficio.

La situación, por tanto, es complicada. Por un lado seguimos votando a los que nos roban y por otro somos demasiado cómodos para tatar de distinguir entre los que se comportan con honestidad y los que se dedican a la gran sangría pública. Los incentivos, analizados, conducen a que hay que ser un poco quijote o un poco bobo para ser honrado, o hay que ser directamente un malvado para presentarse como candidato a unos comicios cualquiera. El sistema de partidos que padecemos filtra en primera instancia a los demasiado idiotas y quizás también a los demasiado malvados, pero el filtro previo pasa por quienes desean meterse en política y quienes pasan directamente del asunto, por miedo a que los señalen de todos modos, y ahí, me temo, es dónde se echan atrás los que de veras tendrían intención de arreglar las cosas,

Esos incentivos los generamos nosotros y, por ese camino, no hay solución posible ni democracia que se sostenga. Sería buena una reflexión detallada sobre el asunto.

 

 

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