en estas nos vemos a veces

en estas nos vemos a veces

Ahora que se han puesto tan de moda los créditos rápidos, todo el mundo habla de ellos. Su publicidad ha copado los anuncios en los medios de comunicación y, a según qué horas, es imposible ver la televisión y no ver como mínimo un par de anuncios de mini créditos.

En este contexto, muchos han sido los que han aparecido criticando sus precios abusivos y un TAE desproporcionado. Pero lo cierto es que se trata de una crítica con poca base ya desde su inicio. En primer lugar porque utilizar como principal argumento el TAE, que su unidad de mediad es anual, para criticar un producto que su plazo máximo es de 30 días no tiene demasiado sentido.

Evidentemente no son productos baratos, pero se trata de un producto para un uso puntual. Es como si dijéramos que ir en taxi cada día al trabajo nos sale caro. Evidentemente no es lo mismo que ir en transporte público y su precio es mucho más elevado. Pero es que cubre una necesidad diferente. En este ejemplo, coger un taxi te ofrece otras ventajas, como mayor velocidad, que te lleve de puerta a puerta y la posibilidad de ir completamente solo. En el caso de los créditos rápidos lo que nos ofrecen es una inmediatez que no disponemos con otro tipo de productos y una facilidad para conseguirlo que no podemos conseguir de otra manera. Por lo que quien decide que prefiere un crédito rápido lo hace sopesando su ventajas e inconvenientes.

Aun así, si lo que realmente nos preocupa es el precio, debemos saber que incluso en muchas ocasiones un crédito rápido nos permite ahorrar frente a otro tipo de financiación. En este sentido, un descubierto bancario nos puede salir mucho más caro que un crédito online. Incluso en según qué plazos y con cantidades no muy elevadas, puede llegar a salir hasta 7 veces más caro un descubierto que un crédito rápido.

Cuanto más breve sea el plazo y menor sea la cantidad, mayor diferencia de precio habrá en favor del mini crédito, mientras que según aumenta el plazo y la cantidad, se van igualando los precios hasta que termina por ser más barato el descubierto. La clave de la cuestión es que son productos pensados para el corto plazo, por lo que en la mayoría de casos el descubierto sale más caro que el crédito rápido.

De esta forma, un crédito rápido a 7 días de 100 euros nos ocasionará un coste de 7 euros, mientras que la comisión inicial del descubierto ya supera los 30 euros. A partir de aquí tenemos que empezar a sumar las comisiones que suponga el mantener el descubierto a lo largo de varios días. Por eso es preferible, si vemos un descubierto inminente en nuestra cuenta, que solventemos la solución con un crédito rápido y ahorrar esa comisión.

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