gruaLas variedades de fraude en el mundo de la promoción y construcción de viviendas son tantas y tan diferentes que podríamos dedicar a ello una docena de artículos y dejarnos todavía en el tintero un montón de cosas. Hoy, por ser el primer artículo dedicado a este tema, vamos a referirnos solamente a la diferencia entre el precio real y el precio declarado: o sea, al archifamoso pago en dinero negro.

En el caso de las empresas promotoras, la parte que se entrega en dinero negro causa un daño muy especial a la Hacienda Pública, pues no sólo es un beneficio que se deja de declarar, sino que afecta también al IVA que no se paga y a todas las demás tasass e impuestos que se devengan por la compra del inmueble, más en el caso en que haya hipoteca.

Es tan grande la presión fiscal que soporta la vivienda, y tan fácil acordar que una parte del importe se pagará en efectivo, que result difícil a las dos partes sustraerse a la tentación de poner un “dinerillo en negro”. Según nuestros datos, carentes de cualquier rigor científico pero fruto de nuestra experiencia, en los años de la hipoteca fácil se solía pagar en negro entre un veinte y un treinta por ciento de la vivienda. De este modo, el promotor no ganaba oficialmente casi nada y el comprador se ahorraba una media de 5000 euros en impuestos.

Pero no sólo se produce este fraude en la venta de vivienda nueva: en la vivienda usada los vendedores tratan de recibir la mayor cantidad posible de manera irregular para evitar pagar la temida plusvalía, que después de la reforma de la ley es del 18 % con independencia del tiempo transcurrido entre la compra y la venta de la vivienda. A nuestro juicio, este cambio legislativo es un grave error, pues da el mismo trato al inversor, al que compra para residir él mismo y luego se traslada y al simple especulador.

Con un impuesto de este volumen, el vendedor está embolsándose el 18 % de todo lo que reciba en negro, y el comprador se ahorra a su vez el 8%, que es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que deja de pagar.

O sea que, como mínimo, en el caso de la vivienda nueva el Fisco pierde el 35 % de cada euro pagado en negro. Y en la vivienda usada el 26%.

Hablamos, por tanto, de un daño realmente considerable para las arcas públicas, y más que frecuente, general.

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Y hoy, en enlaces, una película sobre una vivienda negra.

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