Almanaque universal.

Esto que voy a contar lo explicó en clase un profesor mío hace mucho tiempo. Ignoro si existen datos objetivos al respecto, y casi aseguraría que no, aunque es imposible descartar que alguna universidad americana haya hecho un estudio al respecto. De todos modos, entonces me lo creí como si fuese artículo de fe, y me lo sigo creyendo hoy en día, así que me atrevo a contároslo, sin pedir que lo creáis.

Parece ser que hay un grado de correlación absoluta entre el fraude fiscal que sufre un país y el estado en que se encuentran los wáteres y urinarios de los lugares públicos. Mi profesor señalaba (y eso es lo que dudo) que existía un ranking informal de limpieza en los urinarios, una especie de guía Michelín de meódromos, en la que se hablaba de en qué sitios se podía uno arriesgara usarlos y en qué lugares era mejor evitarlos. Posiblemente fuese alguna guía de viajes, aunque él mencionaba el almanaque universal con que ilustro esta entrada.

Pues parece ser que la suciedad en los wáteres públicos es una variable perfectamente correlada con el fraude fiscal y el nivel de corrupción de un país. O dicho de otro modo, que cuanto más sucios están los servicios públicos en un país, mayor es el grado de fraude fiscal que ese país soporta.

La explicación es bien clara: en los lugares donde el tejido social está sano y la gente cree en el bien de lo común, ni se mea fuera de la taza, ni ni se tira el papel higiénico al suelo ni se evitan los impuestos. En cambio, donde cada uno mira solamente sus instintos, sus deseos, sus apetitos y sus intereses, en la intimidad de un baño se cometen las mismas cerdadas que en la intimidad de la declaración de la Renta o el Impuesto de sociedades.

Es una cuestión de la opinión que los demás merezcan, como concepto: si no nos importa que se salpican con nuestros orines, no nos importa tampoco que otros paguen lo que nosotros dejamos de pagar. Si creemos que vivir en sociedad es aportar y recibir, los baños estarán más limpios y el nivel de fraude será menor.

En este sentido, la actitud pública no cuenta tanto, porque esa se rige más por la habilidad de cada cual de sostener el disfraz que haya elegido. Por eso se citan los baños, y no los lugares a la vista de todos.

No es una afirmación científica, por supuesto, pero tiene su miga. Y si se reduce a lo cercano y casi individual, resulta que se cumple.

¿No conocéis ningún caso?

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